Biscuits: elegancia al alcance de los más negados en la cocina.

Soy consciente de que ahora la moda son los cupcakes de todos colores, pero no son para mi, yo soy una chica tradicional de esas que ni confían en la comida azul ni saben cómo prepararla. Así que para todos aquellos y aquellas que como yo quieran superar su sueño frustrado de saber cocinar, tener una monada de plato de galletas en su encimera para las visitas o quedarse con su madre que no daba ni un penique por tus artes culinarias, os propongo la receta del más conocido snack británico, los BISCUITS (esas pastitas que comen a la hora del té).

Aquí en Inglaterra lo sirven con el té porque la Reina lo manda así. La parte de la elaboración del té pensaba darla por hecho, pero tras investigar he acabo por descubrir que hay toda una ciencia detrás de la elaboración del té y de su preparación. Para no banalizar el complicado proceso de preparar una británica taza de té voy remitir a  un manual  WikiHow sobre cómo echar agua hirviendo a una taza y meter una bolsita dentro (Yo tampoco lo leería, pero hay gente para todo y todos tienen cabida en el mundo de las manzanas y las rosas).

Dejando las complejas teorías sobre el té vayamos a por los BISCUITS:

INGREDIENTES:10986919_160114271004206_8981047438473736216_o

300gr de harina

250gr de mantequilla

140gramos de azúcar extrafino

1 yema de huevo

2 cucharaditas de esencia de vainilla

Variantes de los biscuits:

-De Semillas: añadir a la harina  2 cucharadas de semillas (solo se me ocurre sésamo o pipas, pero diría que todo vale)

-De Naranja o Limón: añadir a la harina la ralladura (fina) de un limón o una naranja.

-Especias: una cucharadita de canela, mezcla de especias, jengibre o lo que os guste más.

-Doble chocolate: en vez de 300 gramos de harina, mezclar 250gr de harina y 50gr de cacao en polvo, y luego añadir 125gr de pepitas de chocolate.

PREPARACIÓN

Precalentar el horno  150 grados centígrados (Importante que no esté a temperatura más alta.Yo lo puse demasiado alto y se me asfixiaron y desfiguraron las formas en las que había trabajado con esmero). Errores de principiante.

Mezclar la mantequilla derretida y el azúcar en un bol hasta que quede líquido y ligero. Añade la vainilla más que por el sabor porque te ayudará a sentir que lo que estás haciendo tiene un cierto grado de complejidad y te subirá la autoestima, que también es muy importante en la cocina. Por esa misma razón yo me la jugué por las pastas de canela y eché un poco de canela a ojo, como si supiese qué efecto iba a causar en el sabor o textura. Mi paladar no es demasiado exquisito no encontré ni el sabor de la vainilla ni el de la canela, pero mi autoestima subió.

Cuando añadas la harina pensarás, ¡Oh Dios mío! Esta pasta es indigesta fijo. Idea que mantuve en mi mente incluso después de probar los biscuits porque, la verdad es que, media bandeja se me tostó demasiado para mi gusto y la otra media se me quedó un poco cruda. Pero, no os preocupéis que al día siguiente las que estaban un poco blanditas estaban perfectas y siempre hay gente que las prefiere tostaditas ¿No?

Volviendo a la masa, ¡métele mano! Descarga la tensión del día con esa masa, puñetazos y maniobras de asfixia son válidas para que consiga una textura uniforme. Cuando la consigas, toma pedacitos del tamaño de una nuez y dales la forma 12108775_159904071025226_8908318780775271240_ndeseada antes de ponerlas en la bandeja del horno. Yo  eché un poco de harina a la bandeja antes con el objetivo de que no se pegara. No sé si no era necesario o si hay mejores métodos, lo que sé es que no se me pegaron que es lo importante.

Si tenéis hijos/as, sobrinos/as o boy/girl-scouts en casa, es algo divertido para hacer con ellos, para ellos mezclar, amasar y hacer formas es diversión asegurada y entretenimiento para una hora.

Con cuidado, se mete la bandeja en el horno y se espera limpiando todo el desastre que hay en la cocina, sobre todo si habéis recurrido a la ayuda de los más pequeños. Limpiad, fregad, pasad la aspiradora sin dejar de vigilar los biscuits, más o menos a 150 grados 25 minutos de horno pero cuando veáis que están doraditos, están listos.

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Como os dije, calenté demasiado el horno y mis biscuits pasaron de la figura creada antes del horno a conseguir un volumen muy Botero, lo cual es bueno porque a él le ha ido de maravilla.

Hoy estaban mucho más ricas que ayer y siempre queda muy elegante ofrecer a las visitas (sobre todo si es tu madre) unos biscuits hechos a mano.

Para mi mamá.

Te quiero mami.

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2 comentarios en “Biscuits: elegancia al alcance de los más negados en la cocina.

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